El 6 de junio de 1927, hace más de 90 años, mi bisabuelo, don Alejandro Lagomarsino, abría por primera vez las puertas de lo que hoy es la Ferretería La Hormiga. Somos la cuarta generación. Son muchos años. Pasaron muchísimas cosas y siempre seguimos adelante.

Me cuesta imaginar cómo era la ciudad de La Plata en ese entonces. Hacía apenas 45 años que había sido fundada. Estaba todo por hacerse. Eran años prósperos para nuestro país y la ciudad capital de la provincia más importante estaba en pleno crecimiento. Es en ese momento que mi bisabuelo decide abrir en Tolosa un corralón de materiales que además vendía artículos de ferretería. Mi abuelo, Raúl “Cholo” Lagomarsino, me contaba que los repartos los hacían en grandes carretas tiradas por dos caballos con ruedas más altas que una persona. También le gustaba contarme que su padre tenía un don para las matemáticas. Cuando entraba a la sucursal del Banco Nación en la que tenía su cuenta, los cajeros le gritaban dos números de tres cifras para que los multiplique y él hacía la cuenta mentalmente más rápido que las viejas calculadoras que allí usaban. Lamentablemente, yo no heredé esos genes.

En el año 1943 fallece muy joven don Alejandro y mi abuelo “Cholo” con apenas 18 años se hace cargo del negocio. Fueron tiempos muy difíciles para él. No tenía ninguna experiencia y estaba más interesado en jugar al básquet en el Círculo Cultural Tolosano o en ir a la cancha a ver a Estudiantes de la Plata que en atender clientes detrás del mostrador. Pero pudo sobreponerse y convirtió al antiguo corralón de materiales en una de las ferreterías más grandes, quizá la más grande, de la ciudad.

En el año 1966 se produjo otro cambio importante. Mi abuelo se asoció con Victorio Secco. La ferretería que hasta ese momento se llamaba “Sucesión de Alejandro Lagomarsino” pasó a llamarse “Lagomarsino y Secco” y se convirtió en una ferretería industrial preparada para abastecer también a la industria naval. Algunos de los clientes eran YPF, SADE, TECHINT, Astillero Río Santiago, Propulsora Siderúrgica. En el año 1976 le compra la parte a su socio y queda él solo al frente del negocio. Fueron años muy buenos de constante progreso y crecimiento. Pero no quedamos ajenos a las crisis económicas de nuestro país. 

En 1989 la hiperinflación del final del gobierno de Raúl Alfonsín genera nuestros primeros problemas económicos. Luego, en la década del ´90 vivimos momentos muy complicados. Teníamos una estructura muy grande y no supimos adecuarnos a los nuevos requerimientos del mercado. Para colmo a mi abuelo le detectan el mal de Parkinson, lo que hace todo mucho más difícil.

A comienzos de 1994, a los 18 años, a la misma edad que mi abuelo, yo comienzo a trabajar en la ferretería. Trato de aprender todo el manejo del negocio lo más rápido posible pero la crisis del 2000 nos alcanzó y nos asestó un golpe muy fuerte. En el 2001 tuvimos que abandonar el tradicional local de Tolosa y mudarnos a nuestro local actual, bastante más chico, en La Plata. En el año 2004, lamentablemente, mi abuelo “Cholo” fallece. Fue casi como empezar de cero.

Sin embargo, lentamente nos fuimos recuperando. Con perseverancia y dedicación al trabajo el negocio fue creciendo. De a poco, pero con bases sólidas, logramos reconstruirlo. Esta tienda on line que estamos inaugurando ahora es un nuevo aporte para este gran proyecto que ya lleva cuatro generaciones. Es nuestro granito de arena. Pequeño pero fundamental. Como el que aporta cada hormiga.

Hernán Castilla 
Bisnieto